En España, la prevalencia del dolor crónico está aumentando con el paso del tiempo. El 11% de la población sufre dolor crónico. Muchos pacientes refieren que no se encuentran satisfechos con el tratamiento que reciben.
¿Por qué la prevalencia del dolor crónico sigue aumentando con el paso de los años a pesar de tener cada vez más literatura científica? La falta de educación en el manejo del dolor crónico y la falta de abordaje multidisciplinar pueden ser dos de los grandes factores que contribuyen. Sin embargo, el principal problema es que el dolor crónico aún se sigue abordando desde una perspectiva puramente biomédica en la que se entiende el dolor como consecuencia de un daño tisular patoanatómico.
Este enfoque promueve intervenciones médicas como inyecciones, cirugías, así como el uso excesivo de fármacos y otros tratamientos pasivos. El uso excesivo de procedimientos e intervenciones costosos, ineficaces y potencialmente dañinos contribuye a un costo financiero significativo y una carga social alta. Además, el enfoque de la valoración suele basarse igualmente en pruebas de imagen únicamente, ignorando otros factores claves.
¿Qué es el dolor?
Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), “el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión real o potencial”. En condiciones normales, el dolor tiene una función biológica útil de protección y podría considerarse como una alarma o una advertencia.
Aunque otros estudios señalan que la función biológica primaria del dolor puede ser disparar la conducta recuperadora más que señalar una amenaza o un peligro físico. El dolor tiene una función útil hasta que deja de serlo. Cuando el dolor ya no está cumpliendo su función correctamente y no está claramente asociado a un daño real en los tejidos, es cuando podríamos considerarlo un dolor crónico o persistente, más allá de su duración.
En condiciones normales, el organismo cuenta con un sistema encargado de modular e inhibir la percepción del dolor: el sistema inhibitorio descendente del dolor. Este sistema está compuesto por miles de neuronas y una variedad de neurotransmisores químicos, entre los cuales se incluyen los opioides endógenos, endorfinas, serotonina, cannabinoides y catecolaminas. La evidencia científica ha demostrado que, en personas con dolor crónico, el sistema inhibitorio descendente no funciona de manera adecuada. Como consecuencia, no logra responder eficazmente ante la elevada demanda de estímulos y conexiones neuronales que se producen tanto en los tejidos periféricos como en el sistema nervioso central.
Dolor como experiencia multidimensional
El dolor crónico es un problema complejo y difuso que surge de la interacción de múltiples factores de origen biológico, psicológico y social. Aspectos biológicos y neurofisiológicos como la sensibilización periférica, central o un déficit en los mecanismos de control del dolor, unidos a otros factores psicológicos como el catastrofismo o conductas de miedo – evitación, así como factores sociales como la ausencia de apoyo social o estilo de vida (sedentarismo, mal descanso, estrés…), entre otros, pueden dar lugar a la perpetuación y mantenimiento del dolor crónico.
Abordaje biopsicosocial y manejo del dolor crónico desde la fisioetrapia
El objetivo de la terapia en personas con dolor crónico no debería enfocarse en “arreglar” causas estructurales “originales” (no se asumen como verdades absolutas). Sino en ayudar a los pacientes a adaptarse mejor a sus entornos, considerando de forma equilibrada los dominios biopsicosociales y sus interacciones causales dinámicas.
Según la evidencia científica más actual, el manejo del dolor crónico se debería de realizar teniendo en cuenta todas las esferas y a través de la interacción de diferentes disciplinas. Entre las principales herramientas se encuentran:
- Educación Terapéutica: conjunto de actividades educacionales realizadas por los profesionales de la salud para proporcionar conocimientos prácticos que favorezcan la modificación de actitudes y comportamientos implicados en los trastornos o patologías. Además, buscamos dotar a las personas de herramientas prácticas que puedan integrar en su vida diaria para mejorar su autoeficacia y el manejo del dolor crónico.
- Ejercicio Terapéutico: El ejercicio es una de las herramientas más eficaces en fisioterapia, debido a sus múltiples beneficios. Entre ellos se encuentran la activación de los sistemas endógenos de control del dolor, como los opioides naturales, las endorfinas y otros neurotransmisores moduladores; la generación de adaptaciones musculoesqueléticas a medio y largo plazo que mejoran la funcionalidad; y el fomento de una relación saludable con el movimiento y la actividad física.
En el contexto del dolor crónico, la prescripción del ejercicio terapéutico debe ser personalizada y realizada por un fisioterapeuta. Es frecuente que, al inicio del tratamiento —incluso con cargas leves—, el dolor se intensifique. Esto puede deberse a una disfunción en los sistemas de analgesia endógena, lo que requiere una programación cuidadosa y progresiva del ejercicio para lograr una adecuada adaptación y adherencia.
- Terapia Manual: al igual que otras intervenciones pasivas como el tratamiento farmacológico u otras técnicas complementarias, puede ser útil para modular y aliviar los síntomas en el corto plazo. Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de un adecuado proceso de razonamiento clínico, así como de la consideración de las características individuales de cada paciente, incluyendo su contexto biopsicosocial, expectativas y objetivos.
- Intervención multidisciplinar: la colaboración con otras disciplinas, como la psicología y la medicina, resulta fundamental en el abordaje del dolor, especialmente en casos de dolor crónico. Este enfoque interdisciplinar permite integrar distintas perspectivas y estrategias terapéuticas que abordan no solo los aspectos físicos, sino también los factores emocionales, cognitivos y sociales que influyen en la experiencia del dolor.
Para un abordaje integral, profesional y actualizado, te recomendamos acudir a clínicas especializadas como nuestra clínica de fisioterapia en San Martín de Valdeiglesias, donde contarás con un equipo que entiende el dolor desde una perspectiva moderna y humana.
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